Granada

 
Jardines del Generalife y Casas del Chapiz

El origen de Granada se pierde en la noche de los tiempos. Exactamente en el testimonio de unas monedas acuñadas por la tribu de los túrdulos, allá por el siglo V antes de Cristo. Los romanos llegaron 500 años después y fundaron el municipio de Ilíberis. La leyenda dice que San Cecilio instaló su sede episcopal en el 62 de nuestra era y Mohamed Ben Alhamar estableció el reino nazarí de Granada en el 1238.

Durante los dos siglos y medio siguientes, la ciudad alcanzó un altísimo nivel económico, cultural y artístico, culminando poco a poco la construcción de esa maravilla que es la Alhambra, uno de los monumentos más admirados y visitados del mundo.


Celosía de la Torre de Comares (Alhambra)

Los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, entraron en la capital granadina el 2 de enero de 1492, tres meses antes de firmar los acuerdos que permitieron el viaje de Cristóbal Colón y el "descubrimiento" de América.

Esta increíble coincidencia histórica centra en Granada el nacimiento del actual Estado español y la génesis primigenia de las futuras naciones americanas. Tres mundos, tres civilizaciones y tres culturas: la islámica, la cristiana y la autóctona americana, se encuentran, chocan y se funden en el crisol de Granada.

Son acontecimientos universales, que imprimen carácter a la Granada de hoy, una ciudad europea con perfiles árabes y clara vocación trasatlántica.

Una ciudad singular, distinta, bellísima y romántica.

Granada es ciudad universitaria: casi la cuarta parte de sus 250.000 habitantes estudian o enseñan en la muy ilustre y antigua Universidad, fundada por el más europeo de los reyes españoles, el Emperador Carlos I de España y V de Alemania. Este centro de estudios, fundado en 1528, fue heredero de la vieja Madraza, la Universidad Islámica, creada por el sultán Yusuf I, varios siglos antes. Desde entonces, en las viejas calles de Granada, se palpa la ilusión juvenil y la esperanza de futuro.


Corral del Carbón

Granada es música; la ciudad donde Manuel de Falla escribió la mayor parte de su obra, donde Andrés Segovia adquirió su mágico toque de guitarra y donde los gitanos del Sacromonte viven sus inimitables zambras en las cuevas que se asoman a la omnipresente Alhambra. El compositor y poeta mexicano Agustín Lara se inspiró en la musicalidad de Granada para crear la más famosa de sus composiciones, la canción Granada, himno oficioso de la ciudad, traducida y cantada en todos los idiomas y en todos los grandes acontecimientos por los mejores intérpretes. Y, como fiel reflejo de todo ello, Granada es cita, desde hace ya 48 años, del Festival Internacional de Música y Danza, que ofrece cada temporada un amplio y selecto programa de conciertos y espectáculos, que se celebran por los más bellos rincones granadinos.

Granada es poesía, que decora las asombrosas paredes de los palacios de la Alhambra y se impregna del recuerdo imborrable de Federico García Lorca, que aquí nació, vivió y creó su genial obra.

Granada es punto de encuentro y centro universal de reuniones, a las que ofrece su espléndido Palacio de Congresos, cuya sala magna tiene capacidad para dos mil personas. Personas que encuentran cómodo alojamiento en modernos hoteles de todas las categorías y para todos los bolsillos, con una calidad de servicio nacida en la larga experiencia turística.


Monasterio de la Cartuja

Granada es arte puro. Los palacios nazaríes de la Alhambra y el Generalife hablan claramente de un legado andalusí, cuyo "arte de vivir" tuvo su máxima expresión en estos muros de filigrana. Palacios y casas árabes jalonan la ciudad, mezclados con grandes realizaciones barrocas y renacentistas, religiosas y civiles. La Catedral, la Capilla Real, con las tumbas de los Reyes Católicos, y la Cartuja, son ejemplos de arte antiguo que compiten con el modernísimo Parque de las Ciencias, el Auditorio Manuel de Falla, el Palacio de Deportes y el campo de golf de Las Gabias.

Granada es vida, alegría y bullicio en las tabernas y pubs, que se ofrecen en los barrios de la "movida", como el estudiantil Pedro Antonio de Alarcón, el familiar del Campo del Príncipe, a los pies de la Alhambra, o el exótico de la Calderería, con sus teterías llenas de olores y sabores orientales.

Granada es el Albaicín, barrio de calles estrechas y plazas animadas por el ir y venir de la vida diaria. Barrio vivo y antiguo a la vez, dotado de una poderosa personalidad, que se sublima en sus cármenes recoletos, sus aljibes, sus monumentos y, sobre todo, sus inigualables panoramas. Desde el mirador de la plaza de San Nicolás, la visión de la Alhambra, que surge en la colina de enfrente, ha sido fuente eterna de inspiración de pintores y fotógrafos. El presidente americano Bill Clinton estuvo aquí, en sus años mozos, y le gustó tanto que, en 1997, volvió para compartir con su familia "la más bella puesta de sol del mundo". Lo entrecomillado son sus propias palabras.


Patio de los Arrayanes (Alhambra)

Granada es centro afortunado de una provincia que encierra una singular y variopinta riqueza turística: la estación de esquí de Sierra Nevada, a 32 kilómetros; el templado clima, las playas y los frutos de la Costa Tropical; los valles y pueblos de la escondida Alpujarra; la clásica belleza de Guadix y el impacto emocional de los pueblos del Marquesado; la huella guerrera y romántica de la última frontera de al-Andalus, en los pueblos del poniente granadino; y el sorprendente recuerdo actualizado de la vida troglodita en las casas-cueva de los pueblos que surgen, como oasis de agua y verdor, en el inmenso altiplano.

Hay que venir a Granada y verlo, hay que recorrer sus calles, ver sus monumentos, comer en sus restaurantes, comprar en sus comercios y empaparse de su mágico entorno. Conocer a las granadinas y los granadinos de toda la provincia. Saborear las tapas y descubrir todo el encanto de esta tierra antigua y joven a la vez. Así, sin influencias de nadie, darse cuenta de que Granada es siempre ficha ganadora. Que si la recomienda a sus clientes, trae sus grupos y organiza aquí sus congresos, lo hará con la seguridad de quedar bien. En este caso, la fama es reflejo fiel de la realidad.

Por eso, rebusque en su agenda y reserve unos días para Granada. Seguro que serán los más inolvidables de su vida y los más rentables, cuando traslade su experiencia a negocios concretos.

Fuente: Guía del Bono Turístico